Rosario del Sagrado Corazón de Jesús
Ánima Christi Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Corazón de Cristo, vivifícame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame.
Rosario del Sagrado Corazón de Jesús.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Querido Sagrado Corazón de Jesús, renovamos nuestra promesa de amor y lealtad hacia Ti. Mantennos siempre cerca de Tu Corazón amoroso y del Purísimo Corazón de Tu Madre.
Que nos amemos cada día más, perdonándonos mutuamente nuestras faltas como Tú perdonas nuestros pecados. Enséñanos a verte en los miembros de nuestra familia y en quienes encontramos fuera de casa, y a amarlos como Tú los amas, especialmente a los pobres y oprimidos, para que seamos instrumentos para la justicia y la paz.
Por favor ayúdanos a llevar nuestra cruz diariamente por amor a Ti, y a fortalecer este amor con la Misa y la Comunión frecuentes.
Gracias, querido Jesús, Rey y Amigo de nuestra familia, por todas las bendiciones de este día. Protégenos a nosotros y a todas las familias durante esta noche. Ayúdanos a vivir para que todos podamos llegar al Cielo.
Inmaculado Corazón de María, ¡ruega por nosotros!
Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Corazón de Cristo, vivifícame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús! Óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. A la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que, con San José, La Virgen María, tus Ángeles y tus Santos Te alabe y te bendiga por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. ¡Amén!.
Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Jesús, manso y humilde de corazón: haz mi corazón semejante al tuyo.
Sagrado Corazón de Jesús: ¡en Ti confío!
Sagrado Corazón de Jesús: ¡en Ti confío!
Sagrado Corazón de Jesús: ¡en Ti confío!
Sagrado Corazón de Jesús: ¡en Ti confío!
Sagrado Corazón de Jesús: ¡en Ti confío!
Sagrado Corazón de Jesús: ¡en Ti confío!
Sagrado Corazón de Jesús: ¡en Ti confío!
Sagrado Corazón de Jesús: ¡en Ti confío!
Sagrado Corazón de Jesús: ¡en Ti confío!
Sagrado Corazón de Jesús: ¡en Ti confío!
Mansísimo y humildísimo Corazón de Jesús, dame la gracia de ser como Tú, humilde y manso de corazón.
Inmaculado Corazón de María: Sé la Salvación del alma mía.
Corazón de Jesús: ¡Misericordia!.
Corazón agonizante: Ten piedad de los moribundos.
LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.
Señor, ten piedad de nosotros: Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros: Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros: Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo óyenos: Cristo óyenos.
Cristo escúchanos: Cristo escúchanos.
Dios, Padre celestial: Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo: Ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo: Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen María por obra del Espíritu Santo: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, santuario de la Justicia y del Amor: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud, todos hemos recibido: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, generoso para todos los que le invocan: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima por los pecadores: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación por los que en ti esperan: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren: Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos: Ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: Ten piedad y misericordia de nosotros.
Jesús, manso y humilde de Corazón: Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
ORACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR.
Que el Sagrado Corazón de Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar sea alabado, adorado y amado con afecto agradecido en todo momento, en todos los Tabernáculos del mundo hasta el fin de los tiempos. ¡Amén!.
Acordaos, ¡oh, Sagrado Corazón de Jesús! de todo lo que habéis hecho por salvarnos. Acordaos del eterno e inmenso amor que habéis tenido por todos los hombres; que tu Corazón acoja a los que a Ti acuden y se conmueva ante nuestras debilidades. Llenos de confianza y amor, venimos a tu Corazón, como el corazón del mejor de los padres, del más fiel y bueno de los amigos. Recíbenos, ¡oh Corazón sagrado!, en tu infinita ternura; haznos sentir los efectos de tu amor; se nuestro apoyo, nuestro mediador ante nuestro Padre, y concédenos la fuerza en nuestra debilidad, consuelo en nuestras penas, y la gracia de amarte en el tiempo y de poseerte en la eternidad.
Corazón de Jesús, acudo a Ti porque eres mi refugio, mi esperanza; el remedio de todos mis males, el alivio de mis miserias, la reparación de todas mis faltas, la seguridad de todas mis peticiones, la fuente inagotable para mí, y para todos la luz, fuerza, constancia, paz y bendición. Estoy seguro de que no te cansarás de mí, y que no cesarás de amarme, protegerme y ayudarme, porque me amáis con un amor infinito. Ten piedad de mí, según tu gran misericordia, y haz de mí, por mí, y en mí todo lo que quieras, porque yo me abandono a tu Corazón con la entera confianza de que no me abandonarás jamás. ¡Amén!
Consagración de la casa al Sagrado Corazón de Jesús.
Sagrado Corazón de Jesús:
Nos hemos reunido aquí para ofrecerte nuestra casa.
Hoy, que te echan de tantos sitios,
nosotros te recibimos encantados en nuestro hogar.
Queremos que vivas a nuestro lado;
que participes de nuestras alegrías y de nuestras penas,
de nuestra riqueza y de nuestra pobreza,
de nuestros triunfos y de nuestros fracasos.
Queremos que nos ilumines en nuestras dudas,
que nos adviertas en nuestros peligros,
que nos ayudes en nuestras tentaciones,
que nos alientes en nuestros contratiempos,
que nos orientes en nuestras resoluciones y, sobre todo,
que nos enciendas en un gran amor a Ti,
que nos lleve a servirte siempre con toda fidelidad.
Concédenos, Señor, que seamos cada día mejores cristianos,
que nuestra vida sea un auténtico testimonio de nuestra fe,
que aprendamos a verte en los demás,
que sepamos pedir perdón sinceramente de nuestros pecados,
y. finalmente, que consigamos la gracia suprema de una santa muerte,
que nos contigo, en la Gloria, a todos los que ahora nos amamos aquí.
Señor, no somos dignos de que entres en nuestra casa;
pero si fuiste a la del centurión, y entraste en la de Zaqueo, y también en la de María Magdalena,
dígnate quedarte aquí, con nosotros, para siempre.
Nosotros vamos a procurar siempre en esta casa:
creer lo que Tú quieres que creamos,
pensar lo que Tú quieres que pensemos,
leer lo que Tú quieres que leamos,
hablar lo que Tú quieres que hablemos,
amar lo que Tú quieres que amemos,
y hacer lo que Tú quieres que hagamos.
Que toda esta familia sea conforme siempre a tus deseos.
Porque confiamos en Ti como en nuestro Padre. Y no te hemos entronizado aquí para que presencies nuestras rebeldías y pecados, sino para que bendigas la buena voluntad que tenemos de servirte.
Ayúdanos con tu gracia, pues reconocemos nuestra debilidad.
Pero en Ti ponemos nuestra confianza.
Sagrado Corazón de Jesús, en TI confío.
Sagrado Corazón de Jesús, en TI confío.
Sagrado Corazón de Jesús, en TI confío.
Amén.
Oración de la consagración de las familias de todo el mundo al Sagrado Corazón de Jesús
Señor Jesucristo, Redentor del mundo,
Amigo de los sencillos y de los pecadores,
que en la Cruz te has dejado traspasar
tu Corazón Sagrado
para salvarnos del pecado
y darnos la abundancia de la gracia divina.
Mira compasivo nuestra debilidad, y ten piedad.
Libéranos del pecado y del mal,
y condúcenos a la auténtica paz,
que se encuentra por la conversión
y la acogida de tu Palabra.
Tú que nos invitas a seguirte
y a amarte como discípulos,
porque así encontraremos el descanso
y la felicidad que tanto deseamos,
no nos dejes nunca de tu mano poderosa,
y sostennos bondadoso en todos nuestros caminos.
Hoy consagramos humildemente a tu Corazón
nuestras vidas y nuestras familias,
y encomendamos a tu misericordia todas las familias del mundo.
porque queremos vivir siempre con la confianza puesta sólo en Ti,
que eres el Amor infinito,
y porque te queremos servir de todo corazón a Ti y a nuestros hermanos por amor a Ti.
Haz, Señor, que todos podamos encontrar en Ti
el Amigo verdadero y el Maestro bondadoso y humilde,
y que en tu Corazón Sagrado aprendamos el amor generoso y sacrificado hacia todos.
Amén.
ORACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS PARA Milagros Urgentes.
Oh Divino Jesús que dijiste: «Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien llama se le abre». Mírame postrado a tus plantas suplicándote me concedas una audiencia. Tus palabras me infunden confianza, sobre todo ahora que necesito que me hagas un favor:
Se ora en silencio pidiendo el favor.
¿A quién he de pedir, sino a Ti, cuyo Corazón es un manantial inagotable de todas las gracias y dones? ¿Dónde he de buscar sino en el tesoro de tu corazón, que contiene todas las riquezas de la clemencia y generosidad divinas? ¿A dónde he de llamar sino a la puerta de ese Corazón Sagrado, a través del cual Dios viene a nosotros, y por medio del cual vamos a Dios?
A Ti acudimos, oh Corazón de Jesús, porque en Ti encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos pedimos protección; cuando abrumados por el peso de nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas.
Creo firmemente que puedes concederme la gracia que imploro, porque tu Misericordia no tiene límites y confío en que tu Corazón compasivo encontrará en mis miserias, en mis tribulaciones y en mis angustias, un motivo más para oír mi petición.
Quiero que mi corazón esté lleno de la confianza con que oró el centurión romano en favor de su criado; de la confianza con que oraron las hermanas de Lázaro, los leprosos, los ciegos, los paralíticos que se acercaban a Ti porque sabían que tus oídos y tu Corazón estaban siempre abiertos para oír y remediar sus males.
Sin embargo… dejo en tus manos mi petición, sabiendo que Tú sabes las cosas mejor que yo; y que, si no me concedes esta gracia que te pido, sí me darás en cambio otra que mucho necesita mi alma; y me concederás mirar las cosas, mi situación, mis problemas, mi vida entera, desde otro ángulo, con más espíritu de fe.
Cualquiera que sea tu decisión, nunca dejaré de amarte, adorarte y servirte, oh buen Jesús.
Acepta este acto mío de perfecta adoración y sumisión a lo que decrete tu Corazón misericordioso. Amén.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

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