El Santo Rosario por los Hijos
Esta indicación no pretende limitar una conveniente libertad en la meditación personal y comunitaria, según las exigencias espirituales y pastorales y, sobre todo, las coincidencias litúrgicas que pueden sugerir oportunas adaptaciones.
El Santo Rosario por los Hijos.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Señor Jesús, nos presentamos ante Ti como madres guerreras, unidas en un solo clamor por la sangre de nuestra sangre. En este Rosario, entregamos la vida, el cuerpo, el alma y el espíritu de nuestros hijos.
Venimos a reclamar lo que el enemigo ha querido robar: su salud, su paz y su destino. Padre, que cada misterio rezado hoy sea un golpe a las cadenas de los vicios, una barrera contra las malas amistades y una luz en medio de su confusión. Madre Santísima, toma nuestras manos y nuestras voces; que este Rosario sea el escudo que proteja a nuestros hijos mientras duermen, mientras caminan y mientras deciden. ¡En el nombre de Jesús, declaramos que nuestros hijos son propiedad del Reino de los Cielos y ninguna fuerza del mal prevalecerá contra ellos! Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Creo en Dios Padre,
Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo,
Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso.
Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable.
Amén.
Primer Misterio: La Anunciación y el Milagro de la Salud.
"He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Madre, así como aceptaste la Vida en tu vientre, nosotras renovamos nuestro "sí" por nuestros hijos. Pedimos que el Arcángel Gabriel baje sobre ellos con un anuncio de salud perfecta; que toda enfermedad, debilidad física o mental sea expulsada de sus cuerpos. Que acepten la invitación de una vida sana y nueva, caminando protegidos por tu luz en cada paso que den.
Segundo Misterio: La Visitación y el Poder de la Libertad.
"Y el pequeño saltó de alegría en su vientre". Suplicamos, María, que visites el corazón de nuestros hijos, especialmente de aquellos que están presos de la tristeza, la soledad o el desamor. Que al sentir tu presencia, sus almas salten de libertad. Rompe las cadenas de la depresión y el abandono; que se sientan amados y felices con su existencia, aprendiendo a valorar la vida con la fuerza con que Jesús te amó a ti.
Tercer Misterio: El Nacimiento y la Protección contra el Mundo.
"En la posada no había lugar, Jesús nació en la simplicidad". En un mundo lleno de falsas riquezas, pedimos que protejas la integridad de nuestros hijos. María, prepara sus corazones para que no se dejen corromper por lo material ni por las malas influencias. Que Jesús nazca en ellos cada día como su único guía, dándoles la fortaleza para rechazar lo que les hace daño y abrazar siempre la verdad que viene de Dios.
Cuarto Misterio: La Consagración y Victoria sobre los Problemas.
"Lo presentaron en el Templo como estaba escrito". Madre, hoy tomamos a nuestros hijos y los ponemos en tu regazo para consagrarlos al Padre. Que bajo tu protección, ningún problema legal, familiar o de la vida diaria los hunda. Preséntalos ante Jesús para que Él sea su escudo; que ante Su nombre se abran los caminos cerrados y ellos reconozcan que no hay obstáculo que no puedan vencer de Su mano.
Quinto Misterio: El Hallazgo y el Rescate de los Vicios.
"Después de tres días lo encontraron en el templo". Clamamos por el milagro del rescate para los hijos que hoy están perdidos en vicios, malas decisiones o caminos de oscuridad. Oh Dios, dales la sabiduría para reaccionar y encontrar el camino de vuelta a casa. Que este misterio rompa toda atadura de adicción y que, al encontrarte a Ti, Señor, sus vidas sean transformadas por el amor verdadero que todo lo sana.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
¡Oh Jesús mío, por Tu Sangre Preciosa y la intercesión de Tu Madre, libera a nuestros hijos de toda atadura!
María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defíéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente aquellas más necesitadas de Tu Divina Misericordia.
Sana sus cuerpos de toda enfermedad, arráncalos de las garras de los vicios y la depresión, y líbralos de las lenguas que mienten y las manos que dañan. Que ningún problema los hunda y ninguna oscuridad los ciegue. Madre, no permitas que se pierdan; llévalos de vuelta al Templo de la Verdad. ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confiamos la victoria de nuestros hijos! Amén.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este
valle de lágrimas.
Ea pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Señor, ten piedad de nuestros hijos.
Jesucristo, ten piedad de nuestros hijos.
Señor, ten piedad de nuestros hijos.
Jesucristo, óyenos por ellos.
Jesucristo, escúchanos por ellos.
Dios Padre celestial, ten piedad y guarda a nuestros hijos.
Dios Hijo, Redentor del mundo, rescata a nuestros hijos.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, blinda la vida de nuestros hijos.
Santa María, ruega por nuestros hijos.
Santa Madre de Dios, protégelos con tu manto.
Madre de la divina gracia, derrama favores sobre su camino.
Madre purísima, limpia sus pensamientos y sus obras.
Madre Inmaculada, presérvalos de toda corrupción del mundo.
Madre Admirable, que ellos vean la maravilla de Dios.
Madre del Buen Consejo, guíalos en sus decisiones y dales sabiduría.
Madre del Salvador, arráncalos de cualquier peligro de perdición.
Virgen prudentísima, cuida sus pasos de malas compañías.
Virgen Poderosa, rompe toda cadena de vicios y adicciones en ellos.
Virgen Clemente, alcanza para ellos el perdón de sus pecados.
Virgen Fiel, que ellos nunca abandonen el camino de la fe.
Espejo de Justicia, que su conducta sea recta ante los hombres.
Trono de la sabiduría, ilumina sus mentes en los estudios y el trabajo.
Causa de nuestra alegría, devuélveles el gozo de vivir.
Vaso espiritual de devoción, llena sus corazones de sed de Dios.
Rosa Mística, florece la virtud en sus almas.
Torre de David, sé su muralla contra los ataques del enemigo.
Casa de oro, haz de sus vidas un templo digno para el Espíritu Santo.
Arca de la Alianza, que la promesa de salvación se cumpla en ellos.
Puerta del cielo, asegura para ellos la vida eterna.
Estrella de la mañana, sé su luz en medio de sus noches oscuras.
Salud de los enfermos, sana a nuestros hijos de toda dolencia física y mental.
Refugio de los pecadores, rescata a los hijos que andan por mal camino.
Consoladora de los afligidos, sana sus depresiones y ansiedades.
Auxilio de los cristianos, levántalos cuando caigan en pruebas difíciles.
Reina de los Ángeles, manda legiones para que los custodien día y noche.
Reina de los Mártires, dales fuerza para cargar sus cruces sin desistir.
Reina de todos los Santos, haz que busquen siempre la santidad.
Reina del Santo Rosario, que esta oración sea su victoria constante.
Reina de la Paz, trae calma y orden a sus vidas atribuladas.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdona las ofensas de nuestros hijos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escucha nuestro clamor por ellos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nuestros hijos y sus familias.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te hacemos por nuestros hijos en sus necesidades; antes bien, líbralos de todos los peligros, del pecado y de la muerte eterna, Virgen Gloriosa y Bendita.
Ruega por nosotros y por nuestros hijos, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Padre amado, en tus manos está mi hijo querido. Bendícelo y protégelo de todo mal. Líbralo de los ataques del enemigo y de las personas que buscan hacerle daño. Te pido que él pueda sentir tu presencia en todo momento y que sepa que puede acudir a ti en busca de ayuda y protección. Gracias porque tú no lo abandonarás jamás.
Guárdalo de accidentes y de enfermedades graves. Que tus ángeles lo rodeen siempre y lo libren de todo mal. Gracias porque podemos confiar en tu poder. Tu palabra dice que el que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Ayuda a mi hijo a permanecer bajo tu sombra, aferrado a ti en todo momento. Que él nunca olvide que en ti tiene refugio, cuidado y protección.
Dale a mi hijo mucha sabiduría y discernimiento. Ayúdalo a escoger bien sus amistades y a tomar buenas decisiones en todas las áreas de su vida. Concédele la fuerza y la determinación necesaria para mantenerse firme en medio de las tentaciones. Que no ceda jamás ante las trampas del maligno y que se mantenga siempre firme en ti. Que su deseo más profundo sea agradarte y vivir dentro de tu voluntad.
Señor, guarda también las emociones de nuestro hijo. Que cuando el diablo ponga dudas sobre su valor como ser humano o le haga cuestionarse tu diseño en su vida, nuestro hijo pueda mantenerse firme refugiándose en ti y en tu Palabra. Que él siempre recuerde cuán amado y valioso es para ti y para nuestra familia.
En el nombre de Jesús, amén.
Padre amado, en este hermoso día, ruego por tu presencia y tu cuidado sobre nuestros hijos. No los abandones jamás, Señor, sé con ellos y guárdalos de todo mal. Ayuda a nuestros hijos a estar conscientes de tu amor y a entender que te necesitan, pues es contigo que están completos.
Bendigo en este día la capacidad de ellos para sentir tu presencia y tu cuidado. Dales la sensibilidad para sentir al Espíritu Santo, que estén despiertos espiritualmente y alertas. Que puedan saber que no están solos en medio de los retos que les presenta la vida, sino que cuentan con tu ayuda y tu orientación porque tú no los abandonas jamás.
Padre, guárdalos de todo mal. Pon tus ángeles protectores alrededor de ellos día y noche. Dales salud para que continúen creciendo físicamente fuertes y sanos. Que a la medida en la que ellos reciben tu presencia y bendición, asimismo la transmitan a otros.
Ayúdalos también a desarrollar un espíritu despierto y atento a tu mover. Guárdalos de los ataques espirituales del maligno. Que ellos puedan entender la importancia de vestirse cada día con la armadura tuya para que puedan hacer frente a las acechanzas del enemigo y vencer en tu nombre.
Guarda sus corazones, que permanezcan siempre fieles a ti y que tu bendición sea sobre ellos hoy y por siempre. En el nombre de Jesús, amén.
Señor, me postro ante ti en este día rogándote por nuestro hijo. Te ruego, por favor, que obres en su vida. Tú conoces su corazón, tú sabes lo que le agobia en este momento y tú tienes la solución. Por favor, intervén a su favor y obra en su vida.
Solo tú conoces y entiendes completamente lo que sucede en su corazón. Te ruego que quites cualquier espíritu de confusión que no le permite recordar tu gran amor por él y que es creación maravillosa. Señor, quita la nube oscura de la depresión y la desesperación que quiere adueñarse de él.
Ayúdalo a recordar que te pertenece, que tú lo amas incondicionalmente y que tienes cosas maravillosas para su vida. Desbarata la obra del maligno que intenta cegarlo ante la realidad de tu amor por él y del propósito que tú tienes para su vida. Acudo a ti, Dios todopoderoso, para que rompas las ataduras del maligno e irrumpas con tu poder trayendo sanidad física, emocional y espiritual.
Gracias porque tú escuchas nuestras oraciones y obras. Gracias porque nuestro hijo se levantará a adorarte en victoria y tu nombre será glorificado.
En el nombre de Jesús, amén.
Gracias, Padre amado, por el crecimiento de nuestro hijo. Es lindo verlo tan grande y desarrollado como ser humano. Gracias por tu gran amor por él. Te alabo por tu obra en su vida y tu protección sobre él hasta el día de hoy.
Señor, tú conoces sus luchas. Ayúdale a entender su necesidad de abrirte su corazón completamente y recibirte como su Salvador. Te ruego que me ayudes a seguir siendo de inspiración para que él se encamine por el camino de la obediencia a ti.
Dios santo, ayuda a mi hijo a tener una buena estima propia. Que él aprenda a fijarse metas claras y alcanzables, que vea sus puntos fuertes y también sus limitaciones. Que pueda verse como tú lo ves, completo, precioso, con un enorme potencial para ayudar a otras personas y para hacer de este mundo uno mejor.
Te ruego que él aprenda a rechazar con firmeza y respeto los comentarios mal intencionados. Que él no caiga en la tentación de denigrar, atacar u ofender a los que le hablan mal, sino que sea un agente de amor y respeto que bendice a los demás con sus palabras, sus acciones y su presencia.
Por favor, protégelo de todo mal. Que tus ángeles lo guarden en todo momento de gente mal intencionada y de situaciones peligrosas.
Padre, ¡son tantas las tentaciones que lo rodean! Dale sabiduría y discernimiento para entender lo que viene de ti y lo que no. Ayúdale a tener convicciones firmes para que pueda rechazar todo lo que lo separa de ti y de tu propósito para su vida.
Padre querido, trae buenos amigos a su vida, otros jóvenes que tengan valores bíblicos y que busquen hacer tu voluntad. Apártalo de las malas influencias, de aquellos que están guiados por el mal y que no tienen temor de ti.
También oro por su futura esposa. Que ella también esté enfocada en ti y en tu voluntad para su vida. Que ambos crezcan en su amor por ti y puedan escuchar claramente tu dirección en el área romántica. Ayúdalos a valorar la pureza física, emocional y espiritual para que su futura vida juntos no esté marcada por los malos recuerdos o las experiencias negativas.
Señor, dale mucha sabiduría a nuestro hijo y ayúdalo a tomar las decisiones correctas en todas las áreas de su vida. Que él busque en tu Palabra y en oración las claves para conocer tu voluntad y para saber qué hacer en medio de cada situación. Guíalo en sus estudios, que sepa usar su inteligencia y sus dones para ser un ciudadano productivo que coopera por el bienestar de nuestro país.
En tus manos está y ese es el mejor lugar donde jamás podrá estar. Amén.
En el Nombre de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, yo sello y protejo, con el Poder de la Sangre de Jesucristo el Señor, a: nombra aquí a todos tus hijos.
Sello su consciente, inconsciente y subconsciente; sello su ser físico, biológico, psicológico, material y espiritual. Los cubro con la Sangre Preciosa de Jesucristo de todo accidente, dentro y fuera de sus lugares de estudio o trabajo; de cualquier atropello en calles o avenidas; y los declaro libres de las garras del alcoholismo, el tabaquismo, la drogadicción, la lujuria, la obscenidad y toda impureza sexual.
Con el Poder de la Sangre de Cristo, los sello y los protejo de sufrir secuestros, asaltos o enfermedades virales y contagiosas. Los libro de sufrir abusos de autoridad por parte de maestros o jefes, y de cualquier agresión o acoso de compañeros. Los sello contra riñas, peleas y el peligro del pandillerismo, dentro y fuera de su entorno cotidiano.
Los sello con la Sangre de Jesucristo de todo golpe, de la envidia y la venganza de otros. Los protejo de la apatía, de la indiferencia ante el dolor ajeno, y de la frialdad ante la Eucaristía. Sello sus corazones contra el desprecio a la pureza, a la autoridad de los adultos y al respeto que deben a sus propios padres.
Por el Poder de la Sangre de Jesucristo, rompo y anulo cualquier maldición lanzada por maestros, compañeros o extraños. Los protejo de todo abuso físico, verbal o mental, y de cualquier persona que pretenda engañarlos, manipularlos o involucrarlos en problemas que no les corresponden.
Sello sus mentes contra toda desilusión, obsesión o depresión. Los blindo contra cualquier enfermedad física o mental que atente contra su salud y su vida.
¡Señor Jesucristo, derrama Tus bendiciones sobre mis hijos! Que Tu Sangre Preciosa bañe sus cerebros para que tengan claridad y retención en sus estudios. Que Tu Sangre, Señor, fluya por sus venas purificándolos, y que siempre encuentren refugio bajo Tu protección divina. ¡Señor Jesús, escóndelos en el Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María!
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
En el nombre de Jesús, me levanto hoy como escudo sobre la vida de mis hijos, di sus nombres. Extiendo sobre ellos el Manto Inmaculado de la Virgen María para que se vuelvan invisibles ante los ojos del malvado, del envidioso y del que busca su caída. Madre, pon sobre sus hombros la armadura de la luz; que el casco de la salvación proteja sus pensamientos de la ansiedad y la duda, y que el escudo de la fe apague todos los dardos encendidos de los vicios y las malas compañías.
Sello con la Sangre de Cristo sus pasos, para que nunca caminen por senderos de perdición, sino por caminos de propósito y bendición. Decreto que ningún arma forjada contra su destino prosperará. Que la presencia de Dios sea una columna de fuego que los guíe de noche y una nube de protección que los cubra de día. Los declaro libres de toda opresión generacional, de toda maldición lanzada y de toda trampa puesta en su camino. Mis hijos no son presa del enemigo; son herencia bendita del Altísimo. ¡Amén!"
Padre Celestial, deposito hoy el futuro de mis hijos, di sus nombres, en Tus manos llagadas. Te pido que rompas toda barrera que impida su crecimiento. Declaro que sus mentes son claras, brillantes y llenas de la sabiduría de Dios; los libro de la confusión, de la depresión y del espíritu de fracaso. Que cada puerta que toquen se abra si es de bendición, y que Tu mano cierre con fuerza las que los lleven al dolor.
Pido un milagro de sanidad profunda en sus emociones: que no carguen con amarguras, sino con un corazón sano y capaz de amar. Señor, rodéalos de personas que sumen a su fe y aparta de sus vidas a quienes pretendan desviarlos de Tu voluntad. Decreto que mis hijos serán cabeza y no cola, que sus manos serán bendecidas en el trabajo y que sus voces serán instrumentos de verdad. No permitas que se conformen con menos de lo que Tú has soñado para ellos. Los sello en la victoria de la resurrección de Cristo, hoy y siempre. ¡Amén!"

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