El Santo Rosario a la Virgen de Guadalupe
Santa María de Guadalupe, Mística Rosa, intercede por la Iglesia, protege al Soberano Pontífice, oye a todos los que te invocan en sus necesidades. Así como pudiste aparecer en el Tepeyac y decirnos: "Soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios"
El Santo Rosario a la Virgen de Guadalupe.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Santa María de Guadalupe, Mística Rosa, intercede por la Iglesia, protege al Soberano Pontífice, oye a todos los que te invocan en sus necesidades. Así como pudiste aparecer en el Tepeyac y decirnos: "Soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios", alcánzanos de tu Divino Hijo la conservación de la Fe. Tú eres nuestra dulce esperanza en las amarguras de esta vida. Danos un amor ardiente y la gracia de la perseverancia final. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Creo en Dios Padre,
Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo,
Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso.
Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable.
Amén.
Primer Misterio.
La Virgen María "Madre del Dios verdadero por quien se vive", se le aparece a Juan Diego en el Tepeyac y lo manda ante el Obispo para que le edifique un templo.
"Juanito, Juan Dieguito, soy la Madre de Dios, del Dios Viviente; quiero ser el consuelo para el triste en este suelo que amorosa piso"
Segundo Misterio.
Juan Diego regresa triste ante la Virgen, porque el Obispo no le hizo caso.
Juan Diego pide que envíe a otro mejor, pero la Virgen responde: "Es preciso que vayas tú, mañana, nuevamente, como un embajador, a dar mi aviso".
Tercer Misterio.
Juan Diego le cuenta a la Virgen que el Obispo pidió una clara señal para aceptar que el mensaje era divino.
"Está bien, hijo mío, ven mañana a llevar la señal que él necesita. Así te creerá de buena gana. Pero quiero que sepas, mientras tanto, que yo sé bien pagar: ¡TÚ SERÁS SANTO!".
Cuarto Misterio.
Juan Diego regresa ante el Obispo llevándole la señal que pidió.
"No tengas pena. Ya está fortalecido. ¿No ves que soy tu Madre? ¿Has entendido? ¡Nada debe afligirte! ¡Nada, Nada! Sube ahora a la cumbre, trae las rosas".
Quinto Misterio.
Al desplegar su tilma con las rosas, se estampa milagrosamente la Imagen de la Virgen.
María de Guadalupe es la semilla fecunda en nuestro suelo que ofrece diariamente una santa y espléndida cosecha de virtudes y consuelo.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Santa María de Guadalupe, Madre amorosa, cúbrenos con tu manto y guíanos siempre hacia tu Hijo Jesús. Amén.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente aquellas más necesitadas de Tu Divina Misericordia.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este
valle de lágrimas.
Ea pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Virgen de Guadalupe, Madre de América. Tiende tu protección sobre todas las naciones del Continente y renueva su fidelidad a Cristo y a la Iglesia. Suscita propósitos de equidad y rectitud en sus gobernantes. Protege a los hermanos de Juan Diego para que no sufran discriminación. Cuida a los niños. Guarda la unidad de las familias... Que desde esta tu Imagen manifiestes siempre tu clemencia, tu compasión y tu amparo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Letanías Guadalupanas
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Dios, Padre celestial, Creador por quien vivimos,
ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo,
ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten piedad de nosotros.
Santa María de Guadalupe,
ruega por nosotros.
Madre de América,
ruega por nosotros.
Estrella de la Nueva Evangelización,
ruega por nosotros.
Perfecta y eterna Virgen,
ruega por nosotros.
Madre del verdadero Dios,
ruega por nosotros.
Madre digna de honor y veneración,
ruega por nosotros.
Madre misericordiosa,
ruega por nosotros.
Madre de quienes te aman,
ruega por nosotros.
Madre de quienes confían en ti,
ruega por nosotros.
Madre de quienes te lloran,
ruega por nosotros.
Madre de quienes te buscan,
ruega por nosotros.
Madre que cura nuestros dolores, miserias y penas,
ruega por nosotros.
Madre que alivia nuestros sufrimientos,
ruega por nosotros.
Madre que nos mantiene bajo su mirada compasiva y misericordiosa,
ruega por nosotros.
Madre que nos muestra su ayuda, amor y compasión,
ruega por nosotros.
Madre que elige a los humildes y sencillos,
ruega por nosotros.
Madre que recompensa amorosamente a quienes te sirven,
ruega por nosotros.
Madre que nos cubre con su manto y protección,
ruega por nosotros.
Madre que nos lleva en su abrazo,
ruega por nosotros.
Fuente de nuestra alegría,
ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
óyenos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
Oremos:
Omnipotente y eterno Dios, que en tu misericordia encomendaste tu mensaje a la perfecta Virgen, Santa María de Guadalupe, concédenos que, confiando plenamente en ti y por su intercesión, nuestro corazón se encienda en tu amor, para ser fieles testigos e instrumentos de tu divina misericordia en el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Oración a la Virgen Santísima de Guadalupe
Virgen Santísima de Guadalupe, Reina de los Ángeles y Madre de las Américas: acudimos hoy a ti como tus amados hijos. Te pedimos que intercedas por nosotros ante tu Hijo, como lo hiciste en las bodas de Caná.
Ruega por nosotros, Madre amorosa, y obtén para nuestra nación, para el mundo entero, y para nuestras familias y seres queridos, la protección de tus santos ángeles, para que podamos ser preservados de todo mal y de esta enfermedad.
Para quienes ya están afectados, te pedimos que les concedas la gracia de la sanación y la liberación. Escucha el clamor de los vulnerables y de los que tienen miedo; seca sus lágrimas y ayúdalos a confiar.
En este tiempo de dificultad y prueba, enséñanos en la Iglesia a amarnos los unos a los otros y a ser pacientes y bondadosos. Ayúdanos a llevar la paz de Jesús a nuestra tierra y a nuestros corazones.
Acudimos a ti con confianza, sabiendo que eres nuestra Madre compasiva, salud de los enfermos y causa de nuestra alegría.
Refúgianos bajo el manto de tu protección, mantennos en el abrazo de tus brazos y ayúdanos a conocer siempre el amor de tu Hijo, Jesús. Amén.
Oración a la Virgen de Guadalupe Por los hijos.
Virgen Santísima de Guadalupe, Reina de los Ángeles y Madre de las Américas: acudimos hoy a ti como tus amados hijos. Te pedimos que intercedas por nuestros hijos ante tu Hijo, como lo hiciste en las bodas de Caná.
Ruega por ellos, Madre amorosa, y obtén para sus vidas, sus sueños y su futuro la protección de tus santos ángeles, para que crezcan seguros y alejados de todo mal.
Para aquellos que atraviesan dificultades, te pedimos que les concedas fortaleza, sabiduría y fe. Escucha sus inquietudes, ilumina sus decisiones y ayúdalos a confiar en el amor de Dios.
En este tiempo lleno de desafíos, enséñanos como padres a guiarlos con paciencia, amor y ejemplo. Ayúdanos a llevar la luz de Jesús a sus corazones y a sus caminos.
Acudimos a ti con confianza, sabiendo que eres Madre compasiva que cuida con ternura a todos sus hijos.
Refúgialos bajo el manto de tu protección, mantenlos en el abrazo de tus brazos y llévalos siempre al amor de tu Hijo, Jesús. Amén.
Oración a la Virgen de Guadalupe Por necesidades urgentes y desesperadas.
Virgen Santísima de Guadalupe, Reina de los Ángeles y Madre de las Américas: acudimos hoy a ti en medio de nuestra angustia. Te pedimos que intercedas por nosotros ante tu Hijo, como lo hiciste en las bodas de Caná.
Ruega por nosotros, Madre amorosa, y obtén en esta necesidad urgente la ayuda que tanto necesitamos, para que no nos falte tu consuelo ni la providencia de Dios.
En nuestras preocupaciones y desesperación, te pedimos que nos concedas la gracia de la esperanza y la fortaleza. Escucha nuestro clamor, calma nuestro corazón y ayúdanos a confiar.
En este momento de prueba, enséñanos a no perder la fe y a mantenernos firmes en el amor de Dios. Ayúdanos a encontrar paz aun en medio de la dificultad.
Acudimos a ti con confianza, sabiendo que eres nuestra Madre compasiva que nunca abandona a sus hijos.
Refúgianos bajo el manto de tu protección, sostennos en tus brazos y llévanos siempre al amor de tu Hijo, Jesús. Amén.
Oración a la Virgen de Guadalupe Por la familia.
Virgen Santísima de Guadalupe, Reina de los Ángeles y Madre de las Américas: acudimos hoy a ti para encomendarte a nuestras familias. Te pedimos que intercedas por nosotros ante tu Hijo, como lo hiciste en las bodas de Caná.
Ruega por nuestros hogares, Madre amorosa, y obtén para cada uno de nosotros la gracia de la unidad, el respeto y el amor verdadero.
En nuestras dificultades familiares, te pedimos que sanes las heridas, fortalezcas los lazos y nos ayudes a perdonar. Escucha nuestras oraciones y llena nuestros corazones de comprensión.
En este tiempo de vida diaria, enséñanos a vivir en armonía, a ser pacientes y a apoyarnos mutuamente. Ayúdanos a llevar la paz de Jesús a nuestro hogar.
Acudimos a ti con confianza, sabiendo que eres Madre compasiva que protege a cada familia.
Refúgianos bajo el manto de tu protección, mantennos unidos en tu amor y llévanos siempre al amor de tu Hijo, Jesús. Amén.
Oración a la Virgen de Guadalupe Por un milagro urgente.
Virgen Santísima de Guadalupe, Reina de los Ángeles y Madre de las Américas: acudimos hoy a ti con fe y esperanza. Te pedimos que intercedas por nosotros ante tu Hijo, como lo hiciste en las bodas de Caná.
Ruega por nosotros, Madre amorosa, y obtén el milagro urgente que tanto necesitamos, confiando en el poder y la misericordia de Dios.
En nuestra necesidad, te pedimos que fortalezcas nuestra fe y nos concedas paciencia mientras esperamos. Escucha nuestras súplicas, consuela nuestro corazón y ayúdanos a no desesperar.
En este tiempo de espera, enséñanos a confiar plenamente en la voluntad de Dios y a permanecer firmes en la oración. Ayúdanos a mantener viva la esperanza.
Acudimos a ti con confianza, sabiendo que eres Madre compasiva y poderosa intercesora.
Refúgianos bajo el manto de tu protección, sostennos en tus brazos y llévanos siempre al amor de tu Hijo, Jesús. Amén.
Oración a la Virgen de Guadalupe Por sanación.
Virgen Santísima de Guadalupe, Reina de los Ángeles y Madre de las Américas: acudimos hoy a ti con humildad. Te pedimos que intercedas por nosotros ante tu Hijo, como lo hiciste en las bodas de Caná.
Ruega por nosotros, Madre amorosa, y obtén para los enfermos la gracia de la sanación del cuerpo, de la mente y del espíritu.
Para quienes sufren dolor o enfermedad, te pedimos consuelo, fortaleza y alivio. Escucha sus oraciones, seca sus lágrimas y ayúdalos a confiar en Dios.
En este tiempo de sufrimiento, enséñanos a acompañar con amor, a ser pacientes y a no perder la fe. Ayúdanos a llevar la paz de Jesús a quienes más lo necesitan.
Acudimos a ti con confianza, sabiendo que eres salud de los enfermos y Madre compasiva.
Refúgianos bajo el manto de tu protección, sostennos en tus brazos y llévanos siempre al amor de tu Hijo, Jesús. Amén.
Oración a la Virgen de Guadalupe Por la paz del mundo.
Virgen Santísima de Guadalupe, Reina de los Ángeles y Madre de las Américas: acudimos hoy a ti como tus hijos. Te pedimos que intercedas por el mundo ante tu Hijo, como lo hiciste en las bodas de Caná.
Ruega por nosotros, Madre amorosa, y obtén para todas las naciones el don de la paz, la justicia y la reconciliación.
Ante la violencia, el odio y la división, te pedimos que toques los corazones y siembres amor. Escucha el clamor de los pueblos y ayúdanos a vivir como hermanos.
En este tiempo de conflictos, enséñanos a construir la paz, a perdonar y a buscar el bien común. Ayúdanos a llevar la luz de Jesús al mundo.
Acudimos a ti con confianza, sabiendo que eres Reina de la paz y Madre compasiva.
Refúgianos bajo el manto de tu protección, guíanos con tu amor y llévanos siempre al amor de tu Hijo, Jesús. Amén.

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