El Santo Rosario de Sanación.
Esta indicación no pretende limitar una conveniente libertad en la meditación personal y comunitaria, según las exigencias espirituales y pastorales y, sobre todo, las coincidencias litúrgicas que pueden sugerir oportunas adaptaciones.
El Santo Rosario de Sanación.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Que el Señor Jesús, el Dios de la Vida, por intercesión de la Virgen María: nos ayude y proteja de toda enfermedad. Que estos misterios se hagan realidad en nuestras vidas. Que nos fortalezca en nuestra misión común. Que auxilie y ayude a aquellos por quienes rezamos.
¡Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, compañera de los enfermos! Confiados en tu bondad nos acercamos a Ti, para honrar tu nombre y consolar nuestras almas.
María, con solo nombrarte mi alma recibe alegría; con la esperanza que tengo de verte en mi compañía. Del arca testamento y de la paz alegría, con el nombre de María.
¡Oh Dios!, que perdonas y deseas la salvación de todos, imploramos tu clemencia para que, por la intercesión de María Santísima y de todos los santos, concedas a tu siervo la sanación de cuerpo y de alma.
¡Amén!.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Creo en Dios Padre,
Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo,
Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso.
Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable.
Amén.
Espíritu Divino, Espíritu Santo que eres el que ora en nosotros, Espíritu de Jesús, te pedimos que Tú mismo ilumines y guíes la meditación de estos misterios y unjas las palabras y des poder a la oración para que sean sanadas nuestras vidas.
Jesús, que especialmente seamos sanados espiritualmente de todo aquello que es pecado, que nos lleva a la ruina espiritual. Jesús, danos un arrepentimiento sincero de nuestros pecados para que podamos contemplar Tus Misterios de Dolor unidos a la Virgen Dolorosa.
Pero a un dolor que es Redentor, a uno que trae la Gloria de la Resurrección. Por eso, quita en este momento, Jesús todo obstáculo, cansancio, tentación, hazte cargo de mi sueño, de cualquier preocupación para que podamos dedicar en este momento, Jesús, esta oración de contemplación para honrar y dar Gloria al Padre y para nuestra santificación.
Petición por los enfermos.
Por todos los enfermos, sus familiares, amigos y las personas que los cuidan. Para que la fuerza del Espíritu Santo les ayude a sobrellevar la enfermedad.
Por todas las personas que sufren, por los pobres, los que se sienten solos y por todos los enfermos. Para que, con ayuda de la luz de Cristo, encuentren las fuerzas para afrontar el sufrimiento y los demás sepamos acompañarlos.
Por todas las personas que rezan esta oración, por sus necesidades personales y espirituales. Que la Santísima Virgen María les dé la fuerza necesaria para continuar en su camino de fe.
Por los agonizantes y enfermos terminales, para que sean acompañados en todo momento y no sientan la soledad.
Por los enfermos crónicos, para que no pierdan la paciencia y la fe en su curación.
Por los enfermos que están deprimidos y sin esperanza de recuperación, para que pronto recuperen la fe de encontrarla.
“Señor Jesús, ten compasión de los que sufren en su cuerpo, de los que tienen penas en su corazón y de los que sufren en su alma en el mundo entero.
Ten compasión de ellos, Señor. Bendícelos a todos y haz que muchos, si es tu voluntad, recobren la salud; que su fe crezca y se mantengan abiertos a las maravillas de tu amor.
Hoy te pedimos que nuestros hermanos enfermos sean testigos de tu presencia y de tu entrega en la cruz, por la salvación del mundo”.
Primer Misterio: La Agonía de Jesús en el Huerto. Contemplamos a Jesús en Getsemaní, aceptando la voluntad del Padre mientras suda gotas de sangre. Por intercesión de la Virgen María, te pedimos hoy la salud de los enfermos de cáncer. Señor, así como con la oración venciste el desánimo y la angustia, danos el poder de orar con perseverancia y ser vencedores.
Segundo Misterio: La Flagelación de Jesús. Contemplamos a Jesús atado a la columna, recibiendo latigazos que desgarraron su cuerpo santo para romper nuestras cadenas. Señor, tú que sentiste dolores agudos sin poder moverte, sana a quienes sufren de reuma, artritis, parálisis o problemas de columna y huesos. Bendice sus articulaciones y corta toda atadura que les impida la libertad.
Tercer Misterio: La Coronación de Espinas. Contemplamos las burlas y el dolor de las espinas rasgando la cabeza del Rey de Reyes. Madre Santísima, toca nuestra cabeza y libéranos de todo pensamiento de autodestrucción o pesimismo. Te entregamos a quienes sufren de problemas psíquicos, dolores en el cerebro, ojos, oídos y vías respiratorias.
Cuarto Misterio: Jesús con la Cruz a cuestas. Contemplamos el encuentro de Jesús con su Madre en la calle de la amargura, cargando el peso de nuestros pecados y enfermedades. Por los méritos de tu ascenso al Calvario, sana el deterioro de los órganos internos: corazón, riñones, estómago y pulmones. Ayuda a quienes sienten que su cruz es demasiado pesada para que encuentren consuelo.
Quinto Misterio: La Crucifixión y Muerte del Señor. Contemplamos a Jesús venciendo al mal en el árbol de la Cruz, con María firme al pie del madero. Te pedimos por la sanación de las heridas del corazón: odios, rencores y falta de perdón. Que tu Sangre Preciosa lave nuestras almas y nos conceda la paz en los momentos de mayor prueba.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Por el poder de tus santas llagas, libérame y sáname, señor. Amen.
María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defíéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente aquellas más necesitadas de Tu Divina Misericordia.
Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este
valle de lágrimas.
Ea pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Dios te salve, María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen purísima antes del parto. En tus manos encomiendo mi fe para que la ilumines. Llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima en el parto. En tus manos encomiendo mi esperanza para que la alientes. Llena de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen purísima después del parto. En tus manos encomiendo mi caridad para que la inflames. Llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María Santísima, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad. Virgen concebida sin mancha del pecado original.
Letanías de Sanación.
Señor Jesús, que curaste al ciego de Betsaida. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a dos ciegos en Cafarnaúm. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a dos ciegos en Jericó. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a un ciego y mudo. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste al sordomudo en Decápolis. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a un leproso en Galilea. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a diez leprosos en Galilea. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste al paralítico de Cafarnaúm. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste al paralítico de la piscina. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste al hombre de la mano atrofiada. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a la mujer hemorroísa. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a un hombre hidrópico. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste al siervo del centurión. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste al hijo del funcionario real. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a la suegra de San Pedro. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a un niño lunático. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste al poseso de Cafarnaúm. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a un poseso mudo. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a una joven posesa de Canán. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que curaste a dos posesos de Gerasa. Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que resucitaste a la hija de Jairo. Ten misericordia de nosotros.
Señor Jesús, que resucitaste al hijo de una viuda. Ten misericordia de nosotros.
Señor Jesús, que resucitaste a tu amigo Lázaro. Ten misericordia de nosotros.
Señor Jesús, que resucitaste Tú mismo del sepulcro. Ten compasión de nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Óyenos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Ten piedad de nosotros.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades. Antes bien, líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las gracias y misericordias de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes; y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. Oh Santa Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, dígnate escucharlas y acogerlas benignamente. Amén.
Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos.
Oremos: Te rogamos, Señor, que infundas en nuestros corazones tu gracia. Para que, así como por el anuncio del ángel conocimos la encarnación de Jesucristo tu Hijo, así por su Pasión y Cruz seamos conducidos a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
El Señor Todopoderoso nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración por los Enfermos.
Señor Jesús, creemos que estás vivo y resucitado. Creemos que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar y en cada uno de nosotros. Te alabamos y te adoramos, por venir hasta nosotros como pan vivo bajado del cielo. Tú eres la plenitud de la vida. Tú eres la resurrección y la vida. Tú eres, Señor, la salud de los enfermos. Hoy queremos presentarte a todos los enfermos, porque para Ti no hay distancia ni en el tiempo ni en el espacio. Tú los conoces. Ahora, Señor, te pedimos que tengas compasión de ellos, para que todos reconozcan que Tú estás vivo en tu Iglesia hoy. Que se renueve su fe y su confianza en Ti; te lo suplicamos, Jesús. Ten compasión de los que sufren en su cuerpo, de los que sufren en su corazón y de los que sufren en su alma. Bendícelos a todos y haz que muchos vuelvan a encontrar la salud, que su fe crezca y se vayan abriendo a las maravillas de tu amor, para que también ellos sean testigos de tu poder y de tu compasión. Te lo pedimos, Jesús, por el poder de tus santas llagas, por tu santa cruz y por tu preciosa sangre. Sánalos, Señor. Sánalos en su cuerpo, en su corazón y en su alma. Dales vida y vida en abundancia. Amén.
Oración de Sanación de Recuerdos.
Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús. Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu comprendemos que él es la luz, la verdad y el buen pastor, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Hoy, Padre, quiero presentarte mi vida. Tú me conoces por mi nombre. Te pido que pongas tus ojos de Padre amoroso en mi historia. Tú conoces mi corazón y conoces las heridas de mi pasado. Tú conoces todo lo que he querido hacer y no he hecho. Conoces también lo que hice o me hicieron lastimándome. Tú conoces mis limitaciones, errores y mi pecado. Conoces los traumas y complejos de mi vida. Hoy, Padre, te pedimos que por el amor que le tienes a tu Hijo, Jesucristo, derrames tu Santo Espíritu sobre este hermano para que el calor de tu amor sanador penetre en lo más íntimo de su corazón. Tú que sanas los corazones destrozados y vendas las heridas, sana mi alma, Padre. Entra en este corazón, Señor Jesús, dale tu paz y llénalo de amor. Amén.
Oración de Perdón.
Señor Jesucristo, hoy te pido la gracia de poder perdonar a todos los que me han ofendido en mi vida. Sé que Tú me darás la fuerza para perdonar. Te doy gracias porque Tú me amas y deseas mi felicidad más que yo mismo. Señor Jesucristo, hoy quiero perdonarme por todos mis pecados, faltas y todo lo que es malo en mí. Señor, me perdono de verdad. Señor, quiero que me sanes de cualquier ira, amargura y resentimiento hacia Ti, por las veces que sentí que Tú mandaste el dolor o la enfermedad. ¡Perdóname, Jesús, y sáname! Perdono a mi madre y a mi padre por cualquier falta de apoyo, falta de amor o de afecto. Perdono a mis hermanos que me rechazaron o me hirieron de algún modo. Señor, perdono a mi cónyuge por su falta de consideración y comunicación. Perdono a mis hijos, a mis parientes y a mis compañeros de trabajo. Gracias Jesús, porque me estás liberando del mal de no perdonar y pido perdón a todos aquellos a los que yo también he ofendido. Amén.
Oración de Sanación de la Propia Imagen.
Padre, en nombre de Jesús, nos dirigimos a Ti para que toques a cada uno de estos hermanos y les des una buena imagen de sí mismos y una verdadera autoestima en Cristo Jesús. Señor, ellos pueden que se sientan indignos, inapropiados o inferiores. Quizás se sientan feos, tímidos o que no hacen nada bien. Señor Jesús, llévate sus sentimientos de fracaso, de vergüenza, decepción, culpabilidad o timidez. Te pedimos que los liberes de toda fuerza negativa que les ha mantenido en la esclavitud y les ha apartado de vivir una vida abundante y victoriosa. Amado Señor, hazles saber cuánto les amas y que ellos son la niña de tus ojos. Te rogamos, Señor, que sanes todo lo herido y roto que haya en ellos. Ayúdales a amarse a sí mismos, a aceptar tu perdón, a perdonarse a sí mismos y perdonar a otros. Señor Jesús, llena los vacíos de sus vidas y dales el amor y la seguridad que pueden no haber recibido. Amén.
Oración por la Familia.
¡Señor Jesús! Hoy venimos a Ti en nombre de cada una de las personas de nuestra familia. Te queremos dar gracias de todo corazón por cada uno de los miembros que la componen. Hoy, Señor, queremos que Tú pases con tu sanación por cada uno de nosotros y realices tu obra de amor. Queremos pedirte perdón por todas las faltas de amor que hayamos tenido en casa, por todas nuestras indelicadezas y faltas de comprensión. En primer lugar, Jesús, te pedimos que entres en el corazón de cada uno y toques aquellas experiencias de nuestra vida que necesiten ser sanadas. Purifica las líneas hereditarias y líbranos de aquellas cosas que puedan haber ejercido una influencia negativa. Danos un profundo deseo de querer nacer y sana cualquier trauma tanto físico como emocional que pudiera habernos dañado durante nuestro nacimiento. Gracias, Señor, por estar ahí presente para recibirnos a cada uno en tus brazos. Amén.
Oración por los Enfermos desde la Fe.
Señor, Tú eres el buen pastor y Tú has dicho: vengan a mí todos los que están cansados y cargados y Yo los aliviaré. Venimos a ti con todos los enfermos, te lo suplicamos Jesús, bendícelos a todos, pon tu mano de buen pastor sobre cada uno de ellos y por los méritos de tu pasión comienza a sanarlos de su enfermedad. Si es tu santa voluntad, sabemos Jesús que Tú puedes sanarlos; y te lo pedimos en fe. No mires nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia y por el poder de tus Llagas gloriosas, por tu santa Cruz y por tu preciosa Sangre comienza a sanar a muchos de ellos Señor. Y a los que Tú no vas a sanar hoy porque en tu plan providencial Tú tienes algo distinto para ellos, te pedimos que les des fortaleza para que nunca se desesperen y que sepan ofrecer sus sufrimientos uniéndolos a tus sufrimientos en la Cruz para darle un valor de redención. Amén.
Oración de Sanación Integral.
Jesús, sabemos que tú estás presente en el santísimo sacramento del altar con tu cuerpo, sangre, alma y divinidad. Aquí estoy Jesús tal y como soy, tal vez humillado, alegre, triste o enfermo. Sea como sea mi estado te digo: Señor, hágase en mí según tu Palabra. Tú eres Cristo Jesús, Salvador de mi historia presente, pasada y futura; ven a caminar por ellas y bendícelas. Tú curaste a los leprosos, cura mi lepra espiritual. Tú que abriste los oídos a los sordos, cura y libérame de la ceguera que no me permite verte. Tú que sanaste a los mudos, libérame de lo que me impide transmitir tu palabra. Tú que hiciste caminar a los paralíticos, libérame de la parálisis que me quita la alegría. Tú que resucitaste a los muertos, resucita las áreas de mi vida que están marchitas o muertas. Resucita mi matrimonio, mi trabajo y mis relaciones. Gracias Señor por tu amor y tu infinita misericordia. Amén.

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