Oración de la Mañana con el SALMO 23 | Nada te FALTARÁ, Recibe PROVISIÓN y BENDICIÓN de DIOS hoy.
Que hermosa mañana te ha regalado el Señor. Este momento... este preciso instante en que abres tus ojos, en que sientes el aire entrar a tus pulmones, en que tu corazón late una vez más... es una declaración del amor de Dios hacia ti.
Oración de la Mañana con el SALMO 23 | Nada te FALTARÁ, Recibe PROVISIÓN y BENDICIÓN de DIOS hoy.
Que hermosa mañana te ha regalado el Señor. Este momento... este preciso instante en que abres tus ojos, en que sientes el aire entrar a tus pulmones, en que tu corazón late una vez más... es una declaración del amor de Dios hacia ti. No es casualidad que estés aquí. No es casualidad que hayas encontrado este momento de oración. Dios mismo te ha guido hasta aquí, porque Él tiene algo que decirte hoy. Algo que necesitas escuchar. Algo que va a cambiar la manera en que vives este día.
Hoy vamos a caminar juntos a través de uno de los textos más hermosos, más profundos y más poderosos que el Espíritu Santo jamás haya inspirado en el corazón de un ser humano. El Salmo 23. Seis versículos escritos por el rey David, un hombre que conoció la angustia, la traición, el miedo y la soledad... pero que también descubrió algo que lo cambió todo: que no estaba solo. Que nunca había estado solo. Que el Dios del universo era su pastor. Y hoy, esta mañana, queremos que tú también lo descubras. O que lo recuerdes, si es que alguna vez lo olvidaste.
Antes de comenzar, cierra suavemente los ojos si puedes hacerlo con seguridad. Respira profundo. Inhala... y exhala lentamente. Suelta lo que traes en los hombros. Suelta la lista de pendientes. Suelta las preocupaciones del día. Suelta lo que pasó ayer. Suelta lo que te preocupa del mañana. Este momento es solo para ti y para Dios. Nadie más. Solo tú y Él.
Padre celestial, eterno y glorioso, en este nuevo día vengo ante ti con el corazón abierto y el alma rendida. No vengo con palabras perfectas, porque sé que tú no mides la oración por su elocuencia sino por su sinceridad. Vengo tal como soy. Con mis cargas y mis esperanzas. Con mis heridas y mis sueños. Con mis preguntas sin responder y mi fe que a veces tiembla... pero que se niega a rendirse.
Señor, esta mañana quiero declarar con todo lo que soy aquello que el rey David declaró hace miles de años y que hoy sigue siendo tan verdadero como el primer día en que fue escrito: "El Señor es mi Pastor." No dijiste que serías mi pastor. No dijiste que podrías serlo. No dijiste que lo intentarías. Dijiste que ERES mi pastor. Presente. Activo. Involucrado. Cercano.
Y si tú eres mi pastor, Señor, entonces yo soy tu oveja. Yo sé, Padre, que eso podría sonar humillante para el orgullo humano. Las ovejas son conocidas por su vulnerabilidad. Por su tendencia a perderse. Por necesitar dirección constante. Pero hoy, en este amanecer, elijo quitarme el orgullo y reconocer que sí, Señor, soy tu oveja. Y que necesito de ti en cada paso que doy.
Porque el problema del mundo moderno, Padre, es precisamente ese: que hemos querido ser nuestros propios pastores. Hemos querido guiarnos solos, decidir solos, vivir solos, cargar solos. Y mira adónde nos ha llevado eso. A la ansiedad. A la soledad. A la desesperanza. Pero esta mañana yo elijo diferente. Esta mañana declaro: Señor, tú eres mi pastor. Y porque tú eres mi pastor, nada me faltará. No me faltará paz cuando el mundo esté en caos. No me faltará fortaleza cuando yo ya no tenga más. No me faltará dirección cuando no sepa qué camino tomar. No me faltará provisión cuando mis recursos se agoten. No me faltará amor cuando me sienta completamente solo. Porque TÚ ERES MI PASTOR.
Amigo, amiga que me escuchas en este momento, si esta oración está tocando tu corazón, si sientes que estas palabras fueron hechas para ti esta mañana, quiero pedirte algo muy sencillo: déjanos un AMÉN en los comentarios. Ese amén es tu declaración de fe. Es tu manera de decir: "Sí, Señor, eres mi pastor." Y si quieres que oremos por una situación específica en tu vida, escríbela en los comentarios. Aquí hay una comunidad de fe que crece contigo, que ora contigo, y que cree contigo. También, si este canal ha sido de bendición para tu vida, suscríbete y activa la campanita para que no te pierdas ninguna oración. Somos miles caminando juntos en la presencia de Dios cada mañana.
Señor, en este mundo acelerado donde todos corren y nadie descansa, donde el éxito se mide por la cantidad de horas trabajadas y el descanso se ve como debilidad... Tu palabra viene a contradecir todo eso. Viene a decir algo que el mundo no entiende: que tú, el Dios Todopoderoso, el Creador del universo, me llevas a descansar. "En lugares de delicados pastos me hará descansar." Qué imagen tan hermosa, Padre. Un pasto delicado. Suave. Verde. Fresco. Un lugar donde el alma puede soltar el peso y simplemente... existir. Simplemente ser. Simplemente respirar.
Señor, en este momento, en esta oración de la mañana, tú nos estás llevando a ese lugar. Este tiempo contigo, Padre, es ese pasto delicado. Es el espacio donde el alma descansa antes de salir al ruido del mundo. Es el refugio donde nos recargamos de tu presencia antes de enfrentar el día. Gracias porque entiendes que somos seres humanos, no máquinas. Gracias porque no nos exiges que marchemos sin parar, sin dormir, sin llorar, sin necesitar. Tú nos creaste. Tú sabes lo que necesitamos mejor que nosotros mismos. Y esta mañana, en tu infinita sabiduría, nos estás diciendo: descansa.
Padre, hay personas que escuchan esta oración que llevan meses, quizás años, sin descansar de verdad. No hablo de dormir, aunque eso también lo necesiten. Hablo del descanso profundo del alma. Ese descanso que solo viene cuando uno suelta la carga de tener que controlarlo todo, de tener que resolver todo, de tener que mantenerlo todo. Señor, para esa persona que carga demasiado en este momento, que siente que si se detiene un segundo todo se derrumba... habla tú hoy. Dile lo que le dijiste a tu pueblo en el libro de Mateo: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Hoy elijo venir a ti, Señor. Hoy elijo soltar lo que cargo. Hoy elijo descansar en tu presencia antes de salir al mundo. Porque el que descansa en Dios no pierde el tiempo, lo multiplica. El que para en tu presencia no se atrasa, llega más lejos. El que confía en tu dirección no se pierde, siempre llega a donde debe llegar.
Junto a aguas de reposo. Qué imagen tan poderosa, Padre. No aguas turbulentas. No torrentes que arrastran. No ríos desbordados de angustia y caos. Aguas de reposo. Tranquilas. Quietas. Claras. Señor, en este mundo donde cada pantalla compite por nuestra atención, donde cada noticia parece peor que la anterior, donde cada día trae nuevas razones para la ansiedad... tú nos llevas junto a aguas de reposo. Tu presencia es ese remanso de paz que el mundo no puede dar ni quitar.
Y luego dice algo aún más impresionante: "Confortará mi alma." El verbo en hebreo que se usa aquí es "shub" —que significa restaurar, devolver, hacer volver lo que se había perdido. Dios no solo te calma. Dios te restaura. No solo pone un parche sobre lo que estaba roto. Lo reconstruye desde adentro. Padre, hoy te pido que confortes, que restaures, que renueves el alma de cada persona que escucha esta oración. Hay almas cansadas esta mañana. Almas que han llorado en silencio. Almas que han sonreído por fuera mientras por dentro sentían que algo estaba muriendo. Señor, toca esas almas hoy. Restaura lo que el dolor ha dañado. Devuelve lo que la traición se llevó. Renueva lo que los años de lucha han desgastado. Porque tú eres el Dios que restaura. Lo hiciste con Job después de la pérdida. Lo hiciste con Pedro después de la negación. Lo hiciste con el pueblo de Israel después del destierro. Lo hiciste con el hijo pródigo después del derroche. Y lo harás con nosotros también. "Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre." No porque lo merezcamos, Señor. No porque siempre elijamos bien. No porque seamos perfectos o nunca fallemos. Sino por amor de tu nombre. Porque tú eres fiel aunque nosotros seamos infieles. Porque tu carácter no cambia aunque el nuestro flaquee. Porque tu amor no depende de nuestro desempeño. Y eso, Padre, es lo que nos hace libres.
Si en este momento sientes que Dios está hablando a tu corazón, que algo en esta oración resonó con lo que estás viviendo, quiero que sepas que no estás solo. Esta comunidad está aquí, orando contigo, creyendo contigo. Dale like a este video. Ese pequeño gesto ayuda a que más personas que necesitan escuchar estas palabras las puedan encontrar. Piensa en alguien que necesita esta oración esta mañana y comparte este video con esa persona. Puede ser exactamente lo que su alma necesita escuchar hoy. Y si no te has suscrito todavía, hazlo ahora. Cada mañana tenemos una nueva oración esperándote, porque cada mañana mereces comenzar el día en la presencia de Dios.
Y aquí llegamos al versículo que estremece el alma. Aquí llegamos al momento en que la oración deja de ser poética y se vuelve real. Brutalmente, hermosamente real. "Aunque ande en valle de sombra de muerte..." David no dijo "si algún día llego a pasar por un momento difícil." Dijo "aunque ande". Como quien sabe que en esta vida habrá valles. Habrá noches oscuras. Habrá momentos donde la sombra sea tan densa que no se vea la luz. Porque así es la vida real. No la que mostramos en las redes sociales. No la de las fotografías perfectas y las sonrisas estudiadas. La vida real tiene valles. La vida real tiene diagnósticos médicos que te quitan el aliento. Tiene relaciones que se rompen y dejan pedazos en el alma. Tiene sueños que mueren antes de nacer. Tiene pérdidas que no se explican. Tiene preguntas que no tienen respuesta fácil.
Padre, en este momento quiero detenererme y orar específicamente por las personas que están en ese valle ahora mismo. Hay alguien que escucha esta oración desde una cama de hospital. Hay alguien que acaba de recibir una noticia que lo cambió todo. Hay alguien que está pasando por la noche más oscura de su vida y no ve cómo va a amanecer. Hay alguien que ha perdido a un ser amado y el dolor es tan profundo que no sabe cómo seguir adelante. Señor, para esas personas, para ese alguien que quizás somos nosotros mismos en este momento... habla. Y lo que hablas, Padre, es esto: "No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo." ¿Lo ves? La promesa no es que no habrá valles. La promesa es que en el valle, no estarás solo. Hay una diferencia enorme entre esas dos cosas. El mundo te promete que si crees suficiente, si oras suficiente, si eres lo suficientemente bueno, no tendrás problemas. Eso es mentira. Pero Dios te promete algo mucho mejor: que en medio de los problemas, en medio del valle, en medio de la sombra, Él estará contigo. "Tu vara y tu cayado me infundirán aliento." La vara era el instrumento con que el pastor protegía a sus ovejas de los depredadores. El cayado era el instrumento con que el pastor guiaba y rescataba a la oveja cuando se perdía o caía en un precipicio. En otras palabras: Dios te protege y te rescata. No importa de qué lado venga el ataque, tienes protección. No importa en qué hoyo hayas caído, tienes rescate. No importa cuánto te hayas alejado del camino, hay un pastor que está buscándote. Señor, hoy declaro que aunque camine por valles, no temeré. No porque sea valiente por naturaleza. No porque no sienta miedo. Sino porque sé que tú caminas conmigo. Y el que camina contigo nunca camina solo.
Quiero que hagamos una pausa aquí para meditar juntos. Piensa en el valle más oscuro que has atravesado en tu vida. Ese momento que todavía recuerdas con escalofríos. Esa temporada que no querías que nadie supiera lo mal que estabas. Ese período en que sonreías por fuera y por dentro sentías que te estabas apagando. ¿Lo tienes en mente? Ahora quiero que veas algo. Con los ojos del alma, mira ese recuerdo una vez más. Pero esta vez no te mires solo. Busca en esa imagen, en ese momento, la silueta de alguien que estaba allí contigo. Alguien que no te dejó caer aunque a veces sentiste que ya no aguantabas más. Alguien que puso en tu camino exactamente la persona, la palabra, la provisión que necesitabas. Alguien que no te dejó morir de desesperanza. Eso era Dios. Estaba allí. En el valle más oscuro, estaba allí. No siempre lo sentiste. No siempre lo viste. Pero estaba allí. Y no solo estaba allí... te sacó de allí. Porque si no, no estarías aquí esta mañana, escuchando esta oración, respirando, con un corazón que aún late y un alma que aún espera.
Padre, gracias. Gracias por los valles de los que me sacaste y que yo nunca mencioné porque creí que debía ser fuerte. Gracias por las noches oscuras en que lloraste conmigo aunque yo no lo supiera. Gracias por las veces que pusiste a alguien en mi camino en el momento exacto. Gracias por la vez que me detuviste justo antes de tomar una decisión que me habría destruido. Gracias por la fuerza que me diste cuando yo juraba que ya no tenía nada más. Eres fiel, Señor. Eres completamente, absolutamente, inquebrantablemente fiel.
Amigo, amiga, si Dios te ha sacado de un valle difícil en tu vida, si puedes dar testimonio de su fidelidad, escríbelo en los comentarios. Tu historia puede ser exactamente lo que alguien necesita leer hoy para no rendirse. Los comentarios de este canal son un espacio de comunidad, de fe, de aliento mutuo. Aquí no estamos solos. Estamos juntos. Comparte este video con alguien que esté en un valle en este momento. A veces la oración correcta en el momento correcto puede cambiar el rumbo de una vida. Y recuerda suscribirte para que puedas comenzar cada mañana de esta manera, en la presencia de Dios, recordando su fidelidad antes de enfrentar el día.
Hay algo en este versículo que siempre me ha detenido. "Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores." En otras palabras: Dios te sirve un banquete... mientras tus enemigos te miran. No te lleva a un lugar escondido donde nadie pueda verte. No espera a que tus problemas terminen para bendecirte. No pospone tu victoria hasta que todo esté perfecto. Te bendice ahora. En medio de la adversidad. Ante los ojos de los que dudaron de ti. Padre, esto es algo que el mundo no puede hacer. El mundo dice: "Espera a que todo esté bien y entonces celebra." Pero tú dices: "Celebra ahora, porque yo soy tu victoria, y ya está ganada." Cuántas veces, Señor, hemos esperado que todo esté perfecto para alabarte. Hemos dicho: "Cuando me sanen, te alabaré. Cuando me restauren esa relación, te alabaré. Cuando me llegue la provisión, te alabaré." Y tú nos dices: "¿Por qué esperar? Mesa puesta. Ahora. En medio de todo. Ven y siéntate." Señor, hoy elijo sentarme a tu mesa, aunque mis circunstancias no sean perfectas. Aunque todavía haya cosas sin resolver. Aunque todavía haya preguntas sin responder. Aunque todavía haya dolores sin sanar. Me siento a tu mesa y recibo lo que tienes para mí hoy. Tu paz que sobrepasa todo entendimiento. Tu gozo que no depende de las circunstancias. Tu amor que nunca falla. Tu presencia que lo llena todo. "Unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando." La unción con aceite era señal de favor especial. Era reservada para los reyes, los sacerdotes, los elegidos. Era la marca de que alguien había sido apartado para un propósito. Y Dios te unge a ti. A ti que escuchas esta oración. A ti que llegas a veces sintiéndote pequeño, insignificante, olvidado. A ti que a veces te preguntas si de verdad importas. Dios te dice: Tu cabeza está ungida. Eres escogido. Eres apartado. Tienes propósito. Y tu copa no solo está llena. Está rebosando. Padre, ayúdanos a vernos como tú nos ves. Ayúdanos a recibir la unción que tienes para nuestras vidas. Ayúdanos a caminar con la cabeza en alto, no por orgullo, sino porque somos hijos del Rey y eso cambia todo.
Señor, en este momento de la oración quiero salir de mí mismo y elevar ante ti las necesidades de los que me rodean. Porque la oración poderosa no es solo la que pide, sino la que intercede. No es solo la que dice "dame", sino la que dice "dales". Padre, hoy intercedo por mi familia. Por los que duermen bajo el mismo techo que yo. Por los que están lejos. Por los que están cerca físicamente pero a veces parece que están lejos emocionalmente. Por los que luchan batallas que no me han contado. Por los que sonríen pero por dentro lloran. Señor, guárdalos. Protégelos. Habla a sus corazones hoy. Que tu mano de gracia cubra cada hogar representado en esta oración. Que haya paz donde hay conflicto. Que haya restauración donde hay ruptura. Que haya amor donde hay frialdad. Padre, intercedo por los enfermos. Los que esta mañana enfrentan un diagnóstico que los aterra. Los que llevan semanas o meses en cama. Los que cuidan a un ser amado enfermo y están agotados hasta los huesos. Señor, tú eres Jehová Rafa, el Dios que sana. Extiende tu mano de sanidad hoy sobre cada cuerpo enfermo. Da sabiduría a los médicos. Da fuerzas a los cuidadores. Da esperanza a los que sienten que la situación no tiene salida. Padre, intercedo por los que están en crisis económica. Los que esta mañana no saben cómo van a pagar la renta. Los que están ahogados en deudas. Los que perdieron su trabajo. Los que trabajaron toda su vida y ahora sienten que el suelo se les mueve bajo los pies. Señor, tú eres Jehová Jireh, el Dios que provee. Abre puertas que nadie pueda cerrar. Envía provisión de donde menos se espera. Multiplica lo poco como multiplicaste los panes y los peces. Recuérdales que si vistes a los lirios del campo y alimentas a las aves del cielo, cuánto más los cuidarás a ellos. Padre, intercedo por los que están solos. Los que tienen familia pero se sienten completamente solos. Los que viven solos y la soledad a veces duele como una herida abierta. Los que perdieron a alguien que era su todo y ahora el mundo parece vacío. Señor, hazte real para ellos hoy. Que sientan tu presencia de una manera que no puedan ignorar. Que sepan que el Dios del universo los ve, los conoce por nombre, y los ama con un amor que nunca termina. Padre, intercedo por los que están a punto de rendirse. Los que esta mañana amanecieron pensando que ya no pueden más. Los que han luchado tanto y por tanto tiempo que ya no encuentran fuerzas para seguir. Los que están en el límite. Señor, para ellos especialmente en este momento, derrama tu gracia. Dales una señal de que no están solos. Dales una razón para seguir. Dales un encuentro contigo que les devuelva las ganas de vivir y de creer.
Si estás orando por alguien en este momento, escribe su nombre en los comentarios. No tienes que dar detalles. Solo el nombre. Porque aquí hay miles de personas que también van a orar por esa persona. Así funciona el cuerpo de Cristo. Cargamos los unos las cargas de los otros. Este canal es un espacio de oración colectiva. Cada video, cada oración, cada amén en los comentarios... es una semilla que se siembra en el reino de Dios. Si quieres ser parte de esta comunidad de manera permanente, suscríbete ahora. Activa las notificaciones para que cada nueva oración llegue a ti en el momento justo. Y si recién descubriste este canal, dale like a este video y explora las otras oraciones que tenemos para ti. Hay un video esperándote para cada situación que estás viviendo.
"Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida." ¿Notaste la palabra "ciertamente"? No "quizás". No "si me porto bien". No "si las cosas salen bien". Ciertamente. Con certeza absoluta. Sin lugar a dudas. El bien y la misericordia te siguen. Eso significa que no tienes que ir corriendo detrás de las bendiciones. Las bendiciones te siguen a ti. No tienes que ganarte el favor de Dios. El favor de Dios ya está sobre tu vida. No tienes que merecer la misericordia. La misericordia ya viene detrás de ti, como un escolta celestial que no te abandona. Padre, qué liberador es esto. Qué profundamente, radicalmente liberador. En un mundo que nos dice que tenemos que conseguirlo todo a base de mérito, de esfuerzo, de performance... tú vienes a decirnos que tu bien y tu misericordia simplemente nos siguen. Porque eres bueno. No porque seamos perfectos, sino porque tú lo eres. Señor, hoy quiero vivir consciente de que el bien y la misericordia me siguen. Que cuando salga por esa puerta esta mañana, no salga con miedo sino con expectativa. No salga pensando en todo lo que puede salir mal, sino consciente de que tu bondad ya fue delante de mí, preparando el camino. Que cuando enfrente una conversación difícil, sepa que tu misericordia está allí. Que cuando tenga que tomar una decisión importante, sepa que tu bien me rodea. Que cuando me sienta atacado o presionado, sepa que no voy solo. Que el bien y la misericordia de Dios son mi escolta permanente. "Todos los días de mi vida." No solo los días buenos. No solo los días en que me siento espiritual y cerca de ti. Todos. Los días grises. Los días de dudas. Los días donde fallé y me avergüenzo. Los días ordinarios, sin drama ni milagros aparentes. Todos los días. Siempre. Sin excepción. Padre, hay personas que piensan que tu gracia es condicional. Que si cometen un error, la pierden. Que si se alejan un tiempo, tienen que empezar de cero. Que tu amor tiene límites y condiciones y fechas de vencimiento. Hoy, a través de esta oración, quiero que esas personas escuchen tu voz diciendo lo que David entendió: mi bien y mi misericordia te seguirán todos los días de tu vida. Todos. Los. Días.
"Y en la casa del Señor moraré por largos días." Señor, yo quiero vivir en tu casa. No solo visitarte los domingos. No solo acercarme a ti en las crisis. No solo recordarte cuando ya no me queda ninguna otra opción. Quiero morar en tu presencia. La palabra "morar" en hebreo implica permanencia. Implica que ese es tu hogar, tu lugar de residencia, donde tú perteneces. No eres turista en la presencia de Dios. Eres habitante permanente. Padre, eso es lo que quiero. Que tu presencia sea mi hogar. Que dondequiera que vaya, lleve tu presencia conmigo. Que en el trabajo, en el hogar, en la calle, en lo mundano de lo cotidiano... tú estés allí porque yo he aprendido a morar en ti. Que no sea alguien que solo ora en momentos desesperados. Que sea alguien que vive en oración constante. No necesariamente de rodillas con los ojos cerrados todo el día, sino con una conciencia permanente de tu presencia. Un corazón que te habla mientras hace las labores del día. Una mente que voltea a mirarte en cada momento ordinario. Y la promesa es por largos días. Señor, tú no nos prometes una vida sin fin en este mundo. Pero nos prometes algo mucho mejor: que la vida en tu presencia es la vida verdadera. Y que esa vida no termina. Porque más allá de estos días en la tierra, está la eternidad contigo. Donde ya no habrá valles. Ya no habrá sombras. Ya no habrá lágrimas ni dolor ni muerte. Solo tu presencia. Plena. Perfecta. Para siempre. Padre, gracias. Gracias por el Salmo 23. Gracias por darnos un pastor que no es distante ni frío. Un pastor que nos conoce por nombre. Que nos guía, nos protege, nos restaura, nos bendice, nos persigue con su amor. Gracias porque ese pastor no es solo el Dios del Antiguo Testamento. Es Jesús, que dijo: Yo soy el buen pastor. El buen pastor su vida da por las ovejas. Y lo cumplió. Lo dio todo por nosotros.
Amigo que me escuchas, si todavía no conoces a Jesús como tu pastor personal, este es un buen momento para comenzar esa relación. No necesitas palabras perfectas. Solo necesitas un corazón honesto. Habla con Él. Dile que lo necesitas. Dile que quieres que sea tu pastor. Él ya te está esperando. Y si esta oración fue de bendición para tu vida, me encantaría saberlo. Escribe en los comentarios cómo te fue hoy, qué parte de esta oración tocó tu corazón, qué está haciendo Dios en tu vida. Los testimonios de esta comunidad son poderosos. Son fe que se contagia. Son esperanza que se multiplica. Comparte este video con alguien que necesite comenzar su día en la presencia de Dios. Puede ser el regalo más importante que le des hoy.
Padre celestial, hemos llegado al final de este tiempo de oración, pero nunca al final de tu amor. En esta mañana hemos caminado juntos a través del Salmo 23 y hemos recordado verdades que el alma nunca debería olvidar: Que tú eres nuestro pastor. Que en ti nada nos faltará. Que nos llevas a descansar cuando el mundo quiere que corramos sin parar. Que restauras nuestra alma cuando el camino nos ha desgastado. Que aunque andemos por valles oscuros, no tememos, porque tú estás con nosotros. Que preparas mesa para nosotros aun en medio de la adversidad. Que tu bien y tu misericordia nos siguen todos los días de nuestra vida. Y que habitamos en tu presencia, hoy y por la eternidad. Señor, antes de terminar, quiero que cada persona que escuchó esta oración haga estas declaraciones de fe en voz alta si puede, o en su corazón si es necesario. Son declaraciones poderosas. Son armas espirituales. Son la diferencia entre comenzar el día como víctima y comenzarlo como hijo del Rey.
Repite conmigo: "El Señor es mi pastor. Nada me faltará." "Soy guiado por Dios en cada decisión que tomo hoy." "Mi alma es restaurada. Lo que el enemigo robó será devuelto." "Aunque enfrente adversidad hoy, no temeré, porque Dios camina conmigo." "Estoy sentado a la mesa de Dios. Soy ungido. Soy favorecido. Mi copa rebosa." "El bien y la misericordia de Dios me siguen. Camino cubierto por su gracia." "Hoy vivo en la presencia de Dios. Dondequiera que vaya, Él va conmigo."
Ahora, con toda la autoridad que la Palabra de Dios nos da, recibe esta bendición: Que el Señor te guarde y te bendiga hoy. Que su rostro brille sobre ti y tenga de ti misericordia. Que te dé paz. Que cada paso que des hoy sea guiado por su mano. Que cada palabra que hables lleve vida. Que cada decisión que tomes esté iluminada por su sabiduría. Que al final de este día, cuando cierres los ojos esta noche, puedas decir: "Hoy vi la mano de Dios en mi vida." Porque la verás. Eso te lo promete Él, no yo. El Señor es tu pastor. Y nada te faltará. En el nombre poderoso de Jesucristo... Amén.
Que hermoso tiempo hemos tenido juntos en la presencia de Dios esta mañana. Si esta oración tocó tu corazón de alguna manera, te pido que hagas tres cosas: Primero, deja tu Amén en los comentarios. Es tu declaración de fe y una manera de bendecir a otros que los vean. Segundo, comparte este video con alguien que lo necesite. Con ese amigo, esa mamá, ese colega, esa persona que está atravesando un momento difícil. A veces la oración correcta en el momento correcto puede cambiar el rumbo de una vida. Tercero, si no te has suscrito todavía, hazlo ahora y activa la campanita. Cada mañana subimos una nueva oración para que comiences tu día en la presencia de Dios. No hay mejor manera de empezar el día. Aquí en este canal somos una familia de fe. Somos miles orando juntos cada mañana. Y tú eres bienvenido. Siempre. Dios te bendiga grandemente. Que su presencia te acompañe en cada paso de este día. Hasta la próxima oración.

Deja una respuesta